Los indicadores operativos no son exclusivos de empresas grandes. Son la forma más directa que tiene una pyme de dejar de operar por intuición y empezar a tomar decisiones con información real.
Muchas empresas pequeñas no miden su operación de forma sistemática. No por falta de interés, sino porque nunca quedó claro qué vale la pena medir ni quién es responsable de hacerlo. El resultado es una operación que funciona, pero que nadie sabe con certeza cómo está funcionando.
Qué hace útil a un indicador operativo
Un indicador útil no es el más sofisticado ni el que más datos produce. Es el que se revisa con regularidad y genera una acción concreta cuando algo se sale de rango. Un número que nadie consulta no controla nada.
Antes de definir qué medir, conviene definir para qué: qué decisión se tomará dependiendo de lo que muestre ese indicador, y quién es responsable de revisarlo.
Cinco indicadores con los que empezar
Clientes – Tiempo de respuesta a solicitudes
Entregas – Porcentaje de cumplimiento de plazos
Qué proporción de pedidos o servicios se entregan en el tiempo acordado. Un porcentaje bajo casi siempre revela problemas de planeación o de capacidad, no de esfuerzo.
Calidad – Nivel de retrabajo
Ventas – Seguimiento de cotizaciones
Equipo – Carga de trabajo por persona o área
Por dónde empezar
La medición operativa no es un proyecto. Es una práctica. Y como toda práctica, lo que la hace funcionar no es la herramienta que se usa, sino la consistencia con la que se hace.
